— 20 de febrero de 2025
Cómo desarrollar una marca en 3 fases.

Para desarrollar una marca, lo primero que hay que entender, es que marca no es un logo.
Cuando se trata de marca, podríamos decir que es un sistema porque son una serie de elementos que se relacionan entre sí. El logo es una parte fundamental de ese sistema, pero no es lo único.
Cuando hablamos de desarrollar una marca hablamos de branding.
Actualmente, todos experimentamos como la competencia es cada vez más fuerte, la oferta es mayor, las alternativas son casi infinitas, pero entre tanto, también es difícil tomar una decisión.
El branding facilita al cliente esa decisión. Por eso es que el branding ya no es algo “nice to have” es algo imprescindible para las empresas. Los líderes que vean el branding como algo fundamental del negocio, son los que ganarán.
En este artículo te voy a explicar cómo desarrollar una marca siguiendo 3 fases.
Fase 1: Estrategia ( la base o fundamentos)

Para que me entiendas mejor, voy a usar una analogía y es la de construir una casa.
Toda edificación debe tener unos pilares, unos fundamentos que son los que van a sostener toda la estructura. Estos fundamentos le permitirán permanecer en el tiempo.
Tu marca también necesita tener una base o fundamentos que serán su sostén, sino ante el primer evento, se caerá.
Estos fundamentos incluyen:
1. Propósito, visión y valores:
El propósito es la razón de ser de la marca, el impacto que busca generar en el mundo. La visión representa la meta a largo plazo, hacia dónde quiere llegar la marca. Los valores son los principios fundamentales que guían sus decisiones y acciones, asegurando coherencia en su identidad y relación con el público.
2. Público al que vas a servir:
Definir el público objetivo implica conocer a quién va dirigida la marca, sus necesidades, deseos y problemas. Es clave entender sus características demográficas, psicográficas y comportamientos, para poder conectar con ellos de manera efectiva.
3. Diferenciación y propuesta de valor:
La diferenciación es lo que hace única a la marca en comparación con la competencia. La propuesta de valor es la promesa que le hace a su público, explicando por qué deberían elegirla y qué beneficio específico les aporta.
4. Mensaje y tono de comunicación:
El mensaje define lo que la marca quiere transmitir, mientras que el tono de comunicación establece cómo lo dice. Ambos deben ser coherentes con la identidad de la marca y alinearse con las expectativas del público objetivo.
Estos elementos serán como tu brújula, tu hoja de ruta; ellos no sólo sostendrán la marca, sino que también la guiarán. Estos 4 puntos son la base de tu estrategia y están ligados 100% al negocio.
Te ayudarán a definir la cultura de tu empresa, a diseñar productos o servicios que resuelvan problemas reales de tus clientes. Podrás comunicarte mejor, crear mensajes más relevantes y atractivos. Podrás posicionarte.
Un punto importante aquí, es que este proceso debe ser liderado por el CEO de la empresa, esto no es algo que le corresponde a marketing. Aquí se toman decisiones de negocio. Si el líder no se involucra, no habrá resultados.
Por otra parte, si tu estrategia tiene los cimientos débiles, así serán los resultados de las siguientes fases, es como un efecto en cadena. Razón por la que saltarse esta fase es un error.
Fase 2: Identidad

La identidad de una marca tiene que ver con 2 elementos importantes, uno cómo será reconocible y dos es la forma en cómo se expresa.
El principal objetivo en esta fase es hacer que la marca sea identificable. Aquí hablamos no sólo de la parte visual, sino de todo aquello que active nuestros sentidos.
Por ejemplo, McDonald's tiene el olor de sus papas fritas como parte de su identidad. El sonido de Netflix cuando va a iniciar la película; tiendas como Zara también tienen olores que las distinguen, e incluso podemos identificar cuando una película es de Tim Burton, sólo por su estilo y forma de comunicar.
Todos esos elementos también forman parte de la identidad de una marca, porque la hace reconocible; tu mente la puede recordar o identificar con facilidad, porque has estado expuesto a ella de forma consistente.
Sin embargo, dentro de los elementos más representativos de la identidad de una marca están:
1. El logo y el nombre
El nombre y el logo son los primeros elementos visibles de una marca y en muchos casos, los que generan la primera impresión.
El nombre debe ser fácil de recordar, pronunciar y escribir, alineado con la esencia de la marca y con la audiencia a la que se dirige.
Lee aquí 8 Pasos para crear un nombre de marca memorable
El logo es una representación gráfica de la marca que debe reflejar su identidad y valores.
Ambos elementos deben ser diseñados con intención estratégica, para transmitir credibilidad y crear diferenciación.
2. Estilo visual (colores, estilo fotográfico, tipografías, íconos, entre otros).
Aquí no voy a entrar en detalle sobre cada uno, lo que si tienen estos elementos, es que son los que permiten crear una línea gráfica, una consistencia visual, que permite a la marca ser reconocible y fácil de identificar.
3. Voz, tono y personalidad de marca.
La forma en que una marca se expresa y se comunica influye en cómo es percibida por su audiencia.
Voz de la marca: Es la esencia de su comunicación y refleja su identidad. Puede ser innovadora, cercana, profesional, amigable, técnica, entre otras.
Tono de la marca: Se adapta según el contexto, el público y la situación. Por ejemplos, una marca puede tener un tono más formal en documentos corporativos, pero más relajado en redes sociales.
Personalidad: Se construye a partir de la combinación de ciertos atributos humanos, creando una percepción en la audiencia similar a la de una persona. Eso ayuda a que la marca se sienta cercana y genere una conexión con su público.

Estos elementos a su vez, deben conectarse con la fase anterior.
Muchas empresas buscan un diseñador para que les trabaje esta parte (saltándose la fase 1) y luego vienen problemas, como: este logo no refleja los valores de la marca, esto no me representa, no veo mi marca aquí, esto no hace “click” con nuestro tipo de cliente, nosotros no usamos ese lenguaje, etc.
Hay una desconexión con el ADN de la marca o sus fundamentos.
La identidad de una marca debe nacer de su “core”, debe venir desde adentro, del corazón de la empresa.
Las marcas no se desarrollan de afuera hacia adentro, sino de adentro hacia afuera.
Fase 3: Implementación (branding en acción)

De poco sirve tener todo lo anterior si no lo activamos.
Debemos poner en acción la marca. Algo importante aquí es comprender que todo lo que hacemos como negocio va a impactar la marca.
Cómo empresa necesitamos vivir y respirar la marca.
Una marca no se pone en acción con una campaña publicitaria, una marca siempre está en acción.
Tu marca vive en cada interacción con el cliente, cada colaborador, mensaje, producto, propuesta de valor, servicio, experiencia, punto de contacto o contenido.
Es que si no vivimos lo que “predicamos” somos una marca vacía; debe haber coherencia entre lo que decimos y hacemos.
La fase uno existe por una razón, son los fundamentos, son nuestra guía. Separada de ella no tenemos “alma” y sin ella, no podemos crear conexión con los usuarios, no hay emoción.
Eso puede sonar un poco romántico, pero más del 90% de nuestras decisiones de compra son emocionales.
Compramos por emoción, aunque creamos lo contrario.
La fase dos viene a ser como poner esa alma en un cuerpo, que podemos reconocer e identificar. Podemos vincularnos con algo.
Una marca se puede activar en estos 3 ejes:
1. Experiencia de cliente
Aquí se trata de cómo el cliente experimenta la marca, en cada interacción y punto de contacto. Cada experiencia genera una percepción, que será la que se queda en la mente de las personas.
Lo que el cliente piensa, diga y sienta de una marca, se dará como resultado de la suma de las diferentes experiencias que va teniendo con la marca.
Es por eso que la consistencia y coherencia se vuelven claves. Por un lado, si la experiencia es consistente, el cliente se siente confiado y puede regresar, se siente seguro de seguir comprando.
Mientras que la coherencia es el compromiso que adquiere la marca con su público. Es que puedan tener la certeza de que sus acciones se alinean con lo que dicen.
La experiencia viene a ser el momento de la verdad, donde todo ese engranaje se pone en funcionamiento. Donde las palabras cobran vida y los planes se convierten en acciones.
¿Cumpliste la promesa de tu marca? ¿Tu propuesta de valor se mantuvo? ¿El servicio al cliente cumplió la expectativa? ¿Tu producto mantuvo la calidad?
Cuando se trata de experiencias, cada detalle suma.
Puedes leer Qué hace a una marca fuerte
2. Presencia digital y física (on y off).
¿Cómo la marca se mantiene en el radar de tus clientes?
Actualmente la presencia digital ha facilitado mucho a las marcas, mantenerse en ese radar. La web y redes sociales, han acortado esas barreras.
Estar en internet se volvió una necesidad para las empresas de cualquier tamaño.
Hoy los clientes pueden confiar en una marca o no, por el sólo hecho de tener presencia digital.
Esto representa una gran oportunidad para las marcas. Puedes usar estas plataformas para comunicar tu mensaje, levantar la voz por una causa, conectar con los usuarios, crear vínculos, escuchar a tu público y hasta vender.
En el caso de los puntos físicos, estos espacios se pueden utilizar para activar los sentidos. Lo físico puede crear experiencias sensoriales, son una oportunidad para crear experiencias únicas y memorables.
Pero como lo he mencionado, todo debe estar en completa armonía con el “core” de la marca.
3. Estrategia de contenido
La mayoría de negocios, crea un logo y el siguiente paso es saltar a las redes sociales.
Y está bien ir y reservar el nombre de tu marca en todas las redes, es una forma de protegerla.
El error está en ir a las redes a compartir contenido sin una estrategia.
Con los días vienen las preguntas: ¿De qué vamos a hablar? ¿Qué contenido vamos a compartir? ¿Quién lo va a hacer?
En algunos casos la solución más sencilla es hacer lo mismo que la competencia.
O terminamos viendo publicaciones vacías de “Buenos días”.
El contenido que compartes en tus redes, es parte de la experiencia de tu marca.
Aquí no se improvisa, para eso tienes una hoja de ruta de la fase 1.
Con los fundamentos de tu marca puedes decidir:
- Qué conversación quieres dominar
- Cómo te vas a posicionar
- Cómo nuestra propuesta de valor también se refleja en ese contenido
- A quién nos vamos a dirigir
- Cuál es nuestro mensaje central
- Qué tono vamos a utilizar
En la economía de la atención, no podemos darnos el lujo de ser irrelevantes.
Si nos volvemos irrelevantes para el público, nos salimos de su radar y finalmente podemos quedar en el olvido.
A diario hacemos una media de 90m de scroll, ¿cuánto de eso recuerdas? realmente es muy poco.
Tu contenido debe alinearse con tu público, pero también con tus objetivos de negocio, no se trata de estar ahí porque si, hay que hacerlo con intención y estrategia, sino sólo será un esfuerzo desperdiciado.
En conclusión.
Desarrollar una marca es un proceso profundo que va más allá del diseño de un logo; implica tener una estrategia, una identidad y crear acciones que impulsen los objetivos del negocio. A lo largo de este artículo, hemos explorado las tres fases fundamentales del branding. Cada una cumple un papel clave en la consolidación de una marca, que no solo sea reconocible, sino que también genere conexiones significativas con su audiencia.
La estrategia es la base que define los valores, el propósito y la propuesta de valor de la marca. Sin estos cimientos, cualquier esfuerzo posterior carecerá de dirección y consistencia.
La identidad es el reflejo de esos valores en elementos visuales, sensoriales y de comunicación que hacen que la marca sea identificable y memorable. Finalmente, la implementación es el momento en el que la marca cobra vida, generando experiencias, interacciones y contenido que refuercen su mensaje y presencia en el mercado.
Las marcas no se construyen de la noche a la mañana, sino a través de un trabajo constante y bien fundamentado. Aquellas que logran una alineación entre sus valores, su identidad y su ejecución son las que destacan y permanecen en la mente y el corazón de sus clientes.
En un entorno cada vez más saturado de opciones, el branding no es un lujo, sino una necesidad estratégica para cualquier negocio que quiera diferenciarse y consolidarse a largo plazo.
Por ello, si estás desarrollando una marca o buscando fortalecer la que ya tienes, asegúrate de trabajar en cada una de estas fases con intención y coherencia. La clave del éxito radica en construir de adentro hacia afuera, manteniendo siempre la autenticidad y la consistencia en cada acción y comunicación de tu marca.
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